Leyendo conversaciones viejas. Llorando. Preguntándome por qué tuvieron que cambiar las cosas, por qué cambiaron, por qué no pude evitar que cambien. Cada charla, cada momento con vos, era único, inolvidable. ¿Por qué tuvo que cambiar todo? ¿Por qué no olvidamos todo esto y volvemos a ser lo que éramos? ¿Por qué no dejar el orgullo de lado? ¿Por qué no dejamos de extrañarnos? Yo sé que me extrañas, y yo te extraño a vos, ¡Dejemos de fingir que somos fuertes! Yo sé que querés hablarme, y yo te quiero hablar a vos. ¡Dejemos el orgullo a un lado!