Pasa el tiempo y voy aprendiendo a ver las cosas de otra manera: justo al revés de mi manera. Sé que estoy equivocada, que no todo puede ser tan negativo como a mí me parece. Sé que soy injusta conmigo misma, que me apedreo y me aletargo sin merecerlo.

Y así voy, desconectando de mi propio pensamiento y dejando que todo surja por sí solo, siendo consciente de que no puedo controlarlo. La vida me dará la espalda o me pondrá una sonrisa cuando ella quiera; yo lo asumo, acepto los términos y las condiciones de uso... más que nada, porque nunca nadie me dio la opción de negociarlos.